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Google socializa las búsquedas y, de paso, da más peso a la opinión del consumidor

Renovarse o morir. Y, desde luego, estos de Google sólo entienden de lo primero. La novedad de esta semana es que Google incluirá (ya está activo en EEUU) en nuestras búsquedas la información personalizada de nuestros contactos en Blogger, Flickr, Twitter, Quora etc…no, no busquéis a Facebook que no está.

Esto supone que si, por ejemplo, me meto en Google para buscar un servicio de diseño de álbumes de foto digitales, no sólo voy a encontrar a aquellos proveedores que mejor posicionamiento han conseguido o que han pagado por aparecer en los destacados. Ahora, podré encontrar un valor añadido muy importante: la opinión que alguno de mis amigos ha podido dar (positiva o negativa) sobre algún servicio de fotografía digital.

Por lo tanto, dos conclusiones:

- Consumidor: tu opinión, ahora, vale todavía más.

- Empresa: si antes había que preocuparse porque los clientes quedasen satisfechos, ahora ya ni te cuento. Toda tu estrategia SEO se puede ir al traste si tus clientes tienen quejas y las expresan en las Redes Sociales.

Sácale partido a los ‘influencers’

En las redes sociales, como en todos los grupos de personas, hay personas que son más influyentes y que marcan tendencia sobre el resto del grupo. Como es obvio, estos influencers se aprovechan de su popularidad (ganada con más o menos facilidad) y sacan rédito de ella: en la difusión de sus logros profesionales y/o los de su empresa, se convierten en early adopters de muchas marcas que cuentan con ellos como betatesters para impulsar el lanzamiento de nuevos productos y sus críticas o demandas son atendidas con mayor urgencia y efectividad que las del resto (esta claro que un buen % de la reputación de muchas marcas depende de la experiencia de estos usuarios).

Pero no sólo ellos pueden sacar partido de su situación, también el resto (usuarios y marcas) podemos obtener valor por seguir a algunos de estos influencers. Os propongo una estrategia en 3 pasos para sacar partido a un influencer de la red:

Análisis

Lo primero de todo es analizar, dentro de cada ámbito, quienes son los usuarios que manejan el cotarro. Para ello, basta con monitorizar durante unos días las conversaciones y reacciones que surgen en las redes sociales en torno a la temática de nuestro interés, para darnos cuenta quienes son los que lideran dichas conversaciones, qué bloggers dan siempre más que hablar con sus artículos, etc.

Seguimiento

Una vez tengamos localizados quienes forman nuestro target de influencers, es hora de pasar a seguirles y filtrar la información y noticias que generan. Podemos seguir sus tuits, incluir su blog en nuestro reader y crearnos una alerta para conocer las menciones y noticias que hagan referencia a nuestro influencer. Es importante, no sólo captar la información que generan, sino también filtrarla. Muchas veces, los influencers no sólo hablan sobre su temática sino también de si sacan a pasear al perro o a dónde marcharon de vacaciones.

Tanto para una compañía como para un usuario, seguir a un influencer es una de las mejores formas de estar a la última en lo referente a una materia en concreto y conocer la opinión de un experto a cerca de cualquier noticia o novedad de nuestro campo de interés. También es útil para saber, de antemano, los eventos que se organizan dentro de un sector profesional ya que ellos suelen ser los primeros invitados.

Por descontado, si somos una empresa, tendremos en marcha nuestras herramientas para monitorizar todo lo que esté sucediendo en la red sobre nuestro ámbito y nuestra compañía. Depende de el volumen de seguidores y nuestra estrategia en redes sociales pero, lo más probable, es que no podamos seguir y dar respuesta a todos los usuarios. Por eso es muy importante que tengamos bien localizado a estos usuarios top y que les hagamos un seguimiento especial. Si ellos hablan (bien o mal) sobre nosotros tenemos que saberlo al instante y dar respuesta cuanto antes.

Contacto

Esta última fase no siempre es necesaria y, lo más importante, posible. Estos usuarios son seguidos por muchísima gente y reciben inputs continuamente que no siempre son capaces de dar respuesta. Por eso, si consideramos que resulta fundamental contactar con estos usuarios para ayudar el lanzamiento de alguno de nuestros productos o para reforzar nuestro posicionamiento en las redes, lo mejor es recurrir a algún tipo de acción especial (tipo “sarao 2.0″) que luego de pie para generar networking: viajes, visitas originales, congresos, desayunos, fiestas, etc. Importante, dejar siempre bien clara la exclusividad del evento (tienen un ego que alimentar).

Y bien, revisando vuestro timeline ¿a cuántos de estos influencers seguís? ¿Os resultan útiles en vuestro ámbito profesional?

Cuando un Community Manager se va, algo se muere en el alma

¿Qué le pasará al alma de nuestra marca cuando nuestro Community Manager se vaya? ¿Qué sucederá con todas esas relaciones construidas conversación a conversación? ¿Será capaz de continuarlas el nuevo CM sin que los usuarios acostumbrados a interactuar con la marca noten el cambio? En definitiva, ¿tienen un plan las empresas para cuando llegue este momento?

Las marcas han comenzado a establecer relaciones con sus clientes y potenciales clientes a través de los medios sociales. De hecho, algunas ya llevan años haciéndolo. Estas relaciones se han ido construyendo día a día, ganándonos la confianza de los usuarios y, lo que es más importante, conociéndoles uno a uno. Aunque la relación sea, a priori, entre marcas y personas, en realidad es entre la(s) personas que están detrás de las marcas y los usuarios. Esto conlleva que, inevitablemente, la personalidad de la marca en la red llevé algo del ADN de su Community Manager.

Por otro lado, el Community Manager se ha convertido en el puesto de moda (sino que se lo pregunten a Robertus el de Fanta) en el mercado laboral. Por eso cada vez es más demandado por las empresas y, como es lógico, los que tengan experiencia son los más valorados. Pongamos un caso: si el CM de la empresa A, que lleva trabajando allí durante los últimos 3 años, decide irse a la empresa B…¿qué pasará con la empresa A? Pues que se encontrará en una situación bastante complicada. No sólo pierde a su voz en las redes sino que además su “know-how” se marcha con él: quién es el usuario más conflictivo y los temas más peligrosos dependiendo de la red social, quienes son nuestros usuarios evangelizadores y con quién podemos contar para promover proyectos, quienes son los usuarios con mejor sentido del humor y que mejor reaccionan a nuestras propuestas más disparatadas, quienes son los que llevan más tiempo con nosotros en las redes y a los que conviene darles un trato “distinguido”, en definitiva, no sólo se va nuestro Community Manager de la empresa…también se va un pedacito del alma de nuestra marca.

¿Y qué podemos hacer para evitar (en la medida de lo posible) esta situación en nuestra empresa? A mi se me ocurren unas cuantas cosas pero seguro que a vosotros se os ocurre alguna más.

- “Mimar” a nuestro Community Manager y valorarle como es debido. Por ejemplo, hoy en día, el salario de muchos de los CM está provocando que se empiece a desprestigiar esta nueva profesión y que la rotación de profesionales entre empresas sea cada vez mayor. Otro aspecto importante es el relacionado con su imagen dentro de la empresa, es importante que hagamos comprender al resto de Departamentos la importancia fundamental de su labor para la Compañía.

- Realizar periódicamente informes no sólo cuantitativos sino también con un alto contenido cualitativo sobre nuestra marca en las redes sociales. Lo que mencionaba más arriba: que usuario ha sido más activo, quién es más conflictivo, anécdotas,etc. Una especie de diario con la información más relevante sobre nuestras relaciones online.

- Aunque no es fácil, tratar de definir claramente la personalidad de nuestra marca en la red. El tono que utilizaremos y que marcará mucho como nos verá los usuarios, grado de implicación en los flujos de información que se generen en nuestras redes (¿comentaremos todo? ¿retwitearemos todo lo relacionado con nosotros?), hasta dónde llegaremos en las conversaciones “más tensas”, etc. De esta manera, evitaremos que el cambio de “personalidad” tras nuestra marca sea tan evidente.

Lo que os decía, seguro que se os ocurren más ideas para evitar encontrarnos con un conflicto de este tipo para nuestra marca. ¿queréis compartirlas?


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